Cubre las ventanas (1) con cartones o plástico negro (2), es importante que no entre nada de luz.
En el material que cubra la ventana, recorta un cuadrado a la altura del sector de la imagen que quieras convertir en el centro de la proyección (3).
Recorta en cartón (o en aluminio de lata de refresco) algunos cuadrados de tamaño mayor al recorte que has hecho en la ventana (4). Estas piezas las deberás perforar con diferentes diámetros pues, dependiendo de lo cerca o lo lejos que coloques el papel, deberás usar un orificio (estenopo) mayor o menor para dar nitidez a la imagen.
Pega un estenopo cubriendo el hueco (5) que has dejado al cubrir la ventana.
Apaga la luz, deja que tus ojos se acostumbren a la oscuridad y comprueba cómo se construye la imagen en la pared contraria a la ventana (6) (prueba con diferentes estenopos, hasta encontrar el que mejor se acomode a la distancia de trabajo).
Coloca un papel sobre un soporte vertical (puede ser la pared donde se forma la imagen, una carpeta, un caballete…) y dibuja una parte de la imagen construida (se verá invertida), siguiendo las líneas de la proyección (7).
Dibuja seleccionando diferentes partes de la proyección que se genere o toma imágenes con papel fotográfico.